SoftBank estaría negociando la adquisición de Allied Universal, la mayor compañía de seguridad privada del mundo y propietaria de G4S. Aunque las conversaciones son preliminares y la operación todavía podría no concretarse, su magnitud y sus protagonistas ofrecen una señal relevante sobre el futuro de la actividad.
De acuerdo con Financial Times, la transacción podría valorar a Allied Universal en cerca de US$30.000 millones incluyendo deuda. El interés de SoftBank estaría relacionado con su estrategia de inteligencia artificial y robótica, y con la posibilidad de incorporar progresivamente sistemas autónomos a los servicios de seguridad.
Más que una operación financiera, la noticia permite anticipar una transformación que podría alcanzar a toda la industria
De una empresa intensiva en personal a una plataforma tecnológica
La seguridad privada ha sido históricamente una actividad basada en la disponibilidad, organización y supervisión de grandes dotaciones de personas. Sin embargo, durante los últimos años se fueron incorporando cámaras inteligentes, sensores, controles de acceso, sistemas de geolocalización, analítica de video y plataformas de gestión operativa.
La posible llegada de SoftBank a Allied Universal podría acelerar un paso adicional: la integración de vigiladores, operadores, dispositivos, inteligencia artificial y robots dentro de un mismo modelo de prestación.
Esto no implica necesariamente reemplazar al personal de seguridad. En muchos servicios, el criterio humano, la capacidad de interpretar situaciones y la interacción con personas continuarán siendo indispensables. La tecnología probablemente se concentre primero en tareas repetitivas, previsibles o desarrolladas en ambientes riesgosos.
Un robot puede recorrer determinadas instalaciones, verificar condiciones, transmitir imágenes o detectar anomalías. Un sistema de IA puede analizar grandes cantidades de eventos y señalar aquellos que requieren intervención. Pero decidir cómo responder, comunicarse con el cliente o actuar ante una situación imprevista seguirá exigiendo responsabilidad y supervisión humana.
El cambio más importante estará en la gestión
La incorporación de nuevas tecnologías no transforma por sí sola una operación. Para obtener resultados, las empresas tendrán que integrarlas con sus procesos cotidianos.
Un robot, una cámara inteligente o un sensor conectado deberán ser tratados como recursos operativos. Será necesario asignarlos a instalaciones, programar tareas, controlar su disponibilidad, registrar incidentes, gestionar su mantenimiento y conservar evidencia de las acciones realizadas.
Al mismo tiempo, una alerta generada automáticamente tendrá que incorporarse al circuito habitual de trabajo:
- ¿Quién la recibe?
- ¿Qué prioridad tiene?
- ¿Qué procedimiento debe seguirse?
- ¿Cuándo interviene una persona?
- ¿Cómo se informa al cliente?
- ¿Qué información queda registrada?
Por eso, el principal desafío no será solamente tecnológico. Será rediseñar la operación para que personas, dispositivos y sistemas puedan trabajar de manera coordinada.
Nuevas capacidades para las empresas de seguridad
Esta evolución también modificará las habilidades necesarias dentro de las organizaciones.
Los supervisores deberán interpretar información proveniente de distintas fuentes y coordinar recursos humanos y tecnológicos. Los equipos de operaciones necesitarán comprender el funcionamiento y las limitaciones de los sistemas automatizados. Las áreas de servicio técnico asumirán una importancia creciente, porque cámaras, controles de acceso, sensores y robots deberán mantenerse disponibles y actualizados.
También aparecerán nuevas responsabilidades relacionadas con la seguridad de la información. Un dispositivo conectado puede convertirse en un punto de acceso a la red del cliente. Una herramienta de IA puede procesar imágenes, ubicaciones o datos personales. Cada incorporación deberá acompañarse con permisos, trazabilidad, mantenimiento y criterios claros sobre el uso de la información.
Una oportunidad para diferenciarse
Las compañías de seguridad que comiencen a prepararse podrán ampliar su propuesta de valor. En lugar de ofrecer únicamente horas de vigilancia, podrán presentar servicios combinados, con información en tiempo real, evidencia verificable y capacidad de prevención.
Esto también puede producir un cambio en la relación comercial. El cliente dejará de evaluar solamente cantidad de puestos y costo por hora para considerar indicadores como incidentes detectados, tiempos de respuesta, cumplimiento de procedimientos, disponibilidad tecnológica y calidad de la información recibida.
La tecnología, entonces, no debería verse únicamente como una herramienta para reducir costos. Bien implementada, puede permitir mejores servicios, nuevas modalidades de contratación y una diferenciación más sostenible.
El papel del software de gestión
Para que este modelo funcione será necesaria una plataforma capaz de integrar los distintos componentes de la operación.
La planificación del personal, el control de asistencia, las ubicaciones de servicio, las rondas, las novedades, los incidentes, los activos tecnológicos y el mantenimiento no pueden administrarse como elementos aislados. Deben formar parte de un mismo entorno, con responsabilidades, alertas y registros claramente definidos.
En Aipem entendemos que el futuro de la seguridad privada será híbrido. Las empresas deberán coordinar personas, procesos y tecnología, conservando control y trazabilidad sobre toda la operación.
La eventual adquisición de Allied Universal por parte de SoftBank todavía es una posibilidad. Sin embargo, la dirección del cambio parece mucho más clara: la inteligencia artificial y la robótica están comenzando a salir del ámbito exclusivamente digital para incorporarse al mundo físico.
Para las empresas de seguridad, el momento de prepararse no comenzará cuando lleguen los primeros robots. Comienza ahora, ordenando procesos, digitalizando la operación y construyendo una base de información capaz de integrar los recursos que vendrán.
Fuente: Financial Times